La junta militar birmana declaró este miércoles una tregua de tres semanas en el conflicto en el país, un día después de rechazar un alto el fuego ofrecido por grupos rebeldes.

Según datos ofrecidos hoy por la junta, al menos 1.485 rescatistas de 15 países se han desplegado en Birmania, donde continúa la búsqueda de supervivientes entre miles de edificios derruidos. Foto: EFE/EPA/NARONG SANGNAK.
El comunicado del Gobierno militar, que detenta el poder desde el golpe de Estado del 2021, habla de «alto el fuego temporal» y señala que los grupos armados que violen sus términos serán objeto de «contraataques», según recogió este miércoles la cadena de televisión oficialista MRTV.
El anuncio llega después de que el jefe del régimen, Min Aung Hlaing, afirmara la víspera que el Ejército continuaría con sus «operaciones defensivas» y rechazara la tregua ofrecida por una potente alianza de guerrillas, argumentando que los rebeldes aprovecharían la pausa para reorganizarse.
La junta elevó este miércoles a 2.886 el número de fallecidos y a 4.639 el de los heridos por el sismo de 7,7 que golpeó el pasado viernes la región centro-norte de Birmania (Myanmar).
Richard Horsey, analista para Birmania de International Crisis Group, señala en un comunicado que el rechazo inicial de la tregua denota «cómo de débiles se sienten (los militares), tratando de prevenir que les ganen territorio (…)».
Numerosas organizaciones humanitarias y países han pedido que se garantice la protección de civiles y de la asistencia, cuando más de 8,5 millones de personas se han visto «directamente afectadas» por el terremoto, según la oposición democrática birmana.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) dijo hoy en un comunicado enviado a EFE que es «inaceptable» que trabajadores humanitarios se enfrenten a riesgos, después de que el Ejército abriera fuego al paso de un convoy de Cruz Roja China, sin que se produjeran víctimas.
El incidente se produjo cuando el convoy se desplazaba el martes desde el estado birmano de Shan (limítrofe con China) hacia Mandalay, la segunda mayor ciudad birmana, muy afectada por el sismo.
Entonces, y según dijo hoy el portavoz castrense, Zaw Min Tun, militares «dispararon al aire tres veces», después de que el Ejército pidiese al convoy que parara, sin que lo hiciera.
El militar justificó que no tenían claro la procedencia del convoy, si bien al acudir a registrarlo este «se presentó» como de la Cruz Roja China.
Pekín, cercano a la junta militar, pidió hoy que «todas las partes» garanticen la seguridad del personal humanitario en el país.
Según datos ofrecidos hoy por la junta, al menos 1.485 rescatistas de 15 países (China, India, Rusia, Singapur, Tailandia, Vietnam, Malasia, Emiratos Árabes Unidos, Laos, Bielorrusia, Turquía, Bután, Filipinas, Bangladesh e Indonesia) se han desplegado en Birmania, donde continúa la búsqueda de supervivientes entre miles de edificios derruidos.
Rescates y víctimas
Equipos de bomberos de la capital, Naipyidó, rescataron este miércoles a dos hombres que habían quedado bajo los escombros de un hotel, una de las pocas imágenes esperanzadoras de los pasados días.
«Con escasas capacidades de rescate disponibles en Birmania, la gente excava con sus manos en busca de supervivientes», dijo Horsey, quien señala que el Ejército no está apenas participando en las tareas de rescate.
Cinco días después del sismo, emergen desgarradores relatos del impacto en algunas comunidades, como la musulmana, que ha sido duramente impactada por un terremoto sucedido durante la hora del rezo el viernes en las mezquitas, al fin del Ramadán.

Según datos ofrecidos hoy por la junta, al menos 1.485 rescatistas de 15 países se han desplegado en Birmania, donde continúa la búsqueda de supervivientes entre miles de edificios derruidos. Foto: EFE/EPA/NARONG SANGNAK.
«He perdido a cinco miembros de mi familia», dice un imán de una mezquita de Mandalay a EFE.
«Mi mujer, mi hija mayor, mi hijo mediano, mi hijo pequeño y mi hija más joven murieron durante el terremoto», explica con la voz entrecortada el hombre, de edad avanzada y quien no alcanza a explicar qué ocurrió exactamente en el momento del temblor.
La comunidad musulmana apenas representa el 4 por ciento del total de la población birmana, de mayoría budista.
Según el opositor Gobierno de Unidad Nacional, más de 50 mezquitas en todo el país sufrieron daños.
Medios locales independientes hablan de unos 700 fallecidos entre la comunidad musulmana, mientras el jefe de la junta dijo son alrededor de 500, cifra que la oposición y organizaciones civiles consideran rebajada.
Sobre Min Aung Hlaing pende una petición de arresto por parte de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) por su papel en la persecución de la minoría rohinyá, que profesa la religión musulmana, como otras del país.
Birmania se encuentra sumida en el conflicto y la semianarquía desde el golpe, que puso fin a una década de transición democrática. EFE
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