El gobierno de Estados Unidos implementó un arancel general del 10 % a todas las importaciones provenientes de Colombia, como parte de su paquete de “aranceles recíprocos” dirigido a varios países. Esta medida entra en vigor el 5 de abril.
La Casa Blanca adoptó como criterio la balanza comercial bilateral, evaluando la diferencia entre lo que cada país exporta e importa. A aquellos con una balanza favorable a Estados Unidos se les impuso un arancel del 10 %; en cambio, a los países con una balanza desfavorable se les aplicaron aranceles más severos.
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Impacto en el aguacate colombiano
En comparación con otros países, Colombia resultó relativamente beneficiada al recibir un arancel del 10 %. No obstante, esta medida representa un golpe para el aguacate colombiano.
El incremento en el costo de importación hace que el aguacate hass colombiano sea menos competitivo frente a productos similares de México y Canadá, países exentos del arancel gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esto podría traducirse en una pérdida de participación en el mercado estadounidense, el más relevante para Colombia en este sector.
El T-MEC otorga a México y Canadá un acceso preferencial, situando a Colombia en una clara desventaja competitiva.
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A esto se suma la exigencia de que las importaciones colombianas ingresen bajo “estatus extranjero privilegiado” en zonas francas, lo cual incrementa la carga burocrática y los costos logísticos para los exportadores.
Reacciones del sector aguacatero colombiano
Corpohass, gremio que representa al sector aguacatero en Colombia, junto con AmCham Colombia, el Colombia Avocado Board y la International Fresh Produce Association (IFPA), han emprendido gestiones para buscar alternativas frente a este nuevo escenario.
La prioridad es proteger el posicionamiento del aguacate colombiano en el mercado estadounidense. Se prevén reuniones con representantes gubernamentales de ambos países para explorar soluciones diplomáticas.
A corto plazo, existe el riesgo de que el costo del arancel recaiga tanto en los productores colombianos como en los consumidores estadounidenses, lo cual podría afectar la demanda.
A largo plazo, si la medida se mantiene, Colombia podría perder el terreno ganado en el mercado estadounidense, comprometiendo la sostenibilidad de la cadena exportadora de aguacate y limitando su expansión internacional.
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