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Tolima, en un partidazo, se llevó la victoria 1-2 contra Santa Fe

Foto: TOLIMA

Daniel Cataño y Marco Pérez le dieron la ventaja al campeón; Wilson Morelo, descontó.

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Alberto Gamero se metió a la jaula del león y le peinó la melena. Lo domó. Le amarró las garras. Le cortó la cola. Le tumbó los colmillos. Todo lo hizo en el primer tiempo. Cuando la bestia cardenal reaccionó, cuando dejó de ser el inocente cachorro, ya era muy tarde. Tolima le ganó 1-2 en el juego de ida de cuartos de final.


Este fue otro Tolima. El verdadero. Nada que ver con el Tolima al que Santa Fe goleó 3-0 hace un par de semanas en Bogotá. Este, el de este miércoles, jugó como lo que es, el actual campeón. Gamero se regodeó en el banquillo porque su equipo hizo todo a la perfección, funcionó como un relojito suizo. Orden en defensa, orden en el medio. Presión arriba. Marco Pérez acechando, Orozco intimidando. Fue un equipo hecho para triangular, para desesperar al rival, para domarlo.


Santa Fe pareció eso, un león domado. Arrancó el partido mostrando las garras, con un remate de Carlos Henao, pero la pelota pasó mirando el palo, de cerca, afuera. Pero a partir de ahí el león fue ingenuo. No contempló que su rival lo tenía estudiado, que debió repasar una, dos y diez veces el video del último duelo. Fue así como se le acercó, lo desesperó, lo obligó a pegar. Y el indefenso león pegó en su campo, tímido, infantil: un cachorro. Dos veces le levantó la pelota Tolima y le liquidó el partido.

Primero fue Cataño, en solo 14 minutos. Un pelotazo largo del portero Montero, y Héctor Urrego, el zaguero cardenal, se quedó mirando el descenso de la pelota, como si la viera desde la comodidad de la tribuna o de la sala de su casa, cuando lo que caía cerca del área era una bomba a punto de estallar. Marco Pérez, que se dio cuenta de la tranquilidad de su marcador, la rozó hacia atrás, sin miedo, se la dejó a Cataño y este la hizo estallar en la red, 0-1 en 14 minutos. Faltaba partido, mucho.

Urrego quería venganza. Falló una oportunidad de gol con un cabezazo que contuvo el portero Montero. Luego se paró frente a su arquero para defenderlo de un remate, dejó el rebote, la pelota le llegó al más peligroso de todos los rivales, a Marco Pérez. Su disparo no fue tan peligroso como lo es él, pero Robinson Zapata estuvo ahí para ayudarle. El arquero cardenal puso el guante sin la mano. La pelota le pasó por donde jamás debería pasar, bajo su cuerpo o por el lado. El león más viejo de la manada falló y fue el 0-2, en 28 minutos.

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No era la noche de Zapata. No acabó ni el primer tiempo. No porque el técnico lo sacara, en un arrebato de ira, sino porque Urrego, su defensor, su compañero, el protagonista de la noche, quien había fallado en los dos goles de Tolima, quien había desperdiciado uno, fue y se lo llevó por delante, en una jugada fortuita en la que casi le pone los taches en la cara, sí, en la cara. Imagínenlo en una especie de chilena para rechazar un balón que ni veía, frente a su portero: Zapata se fue en camilla.

En el comienzo del segundo tiempo siguió la noche de terror para los cardenales. Carmelo Valencia, quien casi no tocó la pelota, se tocó un muslo. Ese toque que anticipa la fatalidad. Se lesionó solo. Se marchó a ver el partido con Zapata en el camerino.

Los que se quedaron en la cancha, Urrego incluido, reaccionaron. Tuvieron una dosis de valentía para compensar la inconsistencia, la imprecisión. Los más valientes lideraron el descuento: Gordillo tiró un centro al área donde Santa Fe sabe de memoria que espera Morelo, su goleador, el que venía de hacerle tres goles a Millonarios, y quien no desaprovechó el primer descuido tolimense. Toquecito al balón, casi cayéndose, pierna derecha, y al fondo, 1-2.

El resto del partido fue un duelo de equipos abiertos. Tolima se olvidó un poco de su rigurosa táctica, pese a los gritos de Gamero. Y de todas formas creó más problemas: un remate que sacó Solis en su primera intervención. Una falta en el área que no les pitó el árbitro.

Santa Fe empujó con pelotazos, con pases largos, con velocidad e intensidad, con coraje y juego aéreo. Con centros desde la derecha, desde la izquierda, con un remate de Morelo al travesaño, un disparo rasante que le sacaron a Seijas, un par de cabezazos más y la pelota al tiro de esquina, un tiro libre de Guastavino que casi engaña al portero... La pelota no le entró ni en los cinco minutos de adición que dio el central.

Santa Fe, como cachorro, recibió dos goles. Como león alborotado, descontó. Como bestia herida, casi empata. A Tolima le bastó con domarlo un tiempo para derrotarlo.

Síntesis
Independiente Santa Fe 1-2 Deportes Tolima

Santa Fe: Robinson Zapata (5); Víctor Giraldo (5), Héctor Urrego (4), Carlos Henao (5), Leyvin Balanta (5); Yeison Gordillo (6), Baldomero Perlaza (5); Diego Guastavino (5), Luis Manuel Seijas (6); Carmelo Valencia (5) y Wilson Morelo (6).

Cambios: Miguel Solís (6) por Robinson Zapata (45+4 PT), Juan Daniel Roa (6) por Carmelo Valencia (15 ST) y Arley Rodríguez por Víctor Giraldo (25 ST).
D.T.: Guillermo Sanguinetti.

Tolima: Álvaro Montero (7); Nilson Castrillón (6), Luis Payares (6), Julián Quiñones (6), Danovis Banguero (6); Carlos Robles (6), Rafael Robayo (6), Carlos Rentería (6); Daniel Cataño (6), Yohandry Orozco (6); y Marco Pérez (7).

Cambios: Rafael Robayo por Nilson Castrillón (19 ST), Omar Albornoz por Rafael Carrascal (29 ST), Fáiner Torijano por Daniel Cataño (39 ST).
D.T.: Alberto Gamero.

Goles: Wilson Morelo (17 ST), para Santa Fe. Daniel Cataño (14 PT) y Marco Pérez (29 PT), para Tolima.

Amonestados: Carlos Henao (32 PT), Víctor Giraldo (22 ST), Arley Rodríguez (30 ST), en Santa Fe. Álvaro Montero (34 ST), Carlos Robles (35 ST), Julián Quiñones (37 ST), en Tolima.

Expulsados: no hubo.

Figura: Marco Pérez (7).

Partido: bueno.

Estadio: El Campín.

Asistencia: 13.797 espectadores.

Árbitro: Nicolás Gallo (5).

Fuente: El Tiempo

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